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  • Los radicales libres son moléculas altamente reactivas y la consecuencia de estas reacciones genera una desorganización en las membranas celulares de nuestro organismo. Dicho desorden, es legal para la célula en sí.
  • Los radicales libres, pueden ser producidos por las células corporales a través del propio metabolismo celular o por la acción de un agente tóxico.

Existen 2 tipos de radicales libres.

  1. Los internos: los pueden ocasionar el ejercicio intenso, padecer estrés o el propio metabolismo.
  2. Los externos: los ocasionan la mala alimentación, el tabaco, la contaminación, alcohol, medicamentos o el exceso de exposición solar.

Pero, ¿Qué son realmente los radicales libres?

  • Son átomos o grupos de átomos que tienen un electrón en capacidad de aparearse, lo que los hace muy reactivos.
  • Recorren nuestro organismo intentado robar un electrón de las moléculas estables, con el fin de alcanzar su estabilidad electroquímica.
  • Una vez que el radical libre ha conseguido robar el electrón que necesita para aparear a su electrón libre, la molécula estable que se lo cede, se convierte a su vez en otro radical libre, iniciándose así una reacción en cadena que destruye nuestras células.

Ante la presencia de radicales libres, el organismo debe neutralizarlos y defenderse, para así evitar una lesión en el tejido. Esto, se consigue con antioxidantes.

Y entonces… ¿Son beneficiosos o malignos?

  • Beneficiosos: son los que nuestro propio cuerpo fabrica en cantidades moderadas para luchar contra virus, bacterias y neutralizarlos.
  • Malignos: el exceso de radicales libres en el organismo afectan directamente provocando el envejecimiento de la piel, problemas cardiovasculares o problemas nerviosos.